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"LA TECNOLOGÍA AL SERVICIO DE LA AGRICULTURA". Lerma 2018

Actualmente en el mundo somos más de 7.000 millones de personas y se estima que en el año 2050 seamos más de 9.700 millones. Eso supone un enorme desafío a nivel mundial para producir suficiente comida para todos, tenemos esta responsabilidad sea cual sea nuestro lugar de trabajo: occidentales u orientales, del hemisferio norte o del hemisferio sur, todos, en la medida de sus posibilidades, están destinados a producir más y mejor para atender a un mercado global en crecimiento. Pero no basta con producir mayor cantidad de alimento, sino que las normas internacionales de comercio y el respeto por el medio ambiente y la contaminación obligan a una producción rentable/sostenible y sin riesgos para el consumidor.

El único sector capaz de alimentar a la humanidad es el sector agrícola/ganadero, no comemos hierro o papel, y por tanto la responsabilidad de semejante desafío recae en las personas del campo que están conectadas a la tierra y a la producción animal.

Los agricultores tienen que usar las herramientas a su alcance para alcanzar el reto:

  • Con la genética de sus cultivos, que ponen a su disposición las empresas de semillas;
  • Con el riego, si es posible, de sus cultivos;
  • Con los cuidados alimenticios y frente a las enfermedades de sus plantas: con abonos, y químicos o bioquímicos;
  • Y con el aumento del rendimiento y la capacidad de sus máquinas productivas.

Es en este último punto donde nos centramos ahora y donde John Deere tiene mucho que decir.

Desde hace más de 180 años John Deere viene trabajando en la mejora de la productividad agrícola a través de las máquinas de cultivo de la tierra, y es el único fabricante de maquinaria agrícola del mundo que dispone de un sistema de guiado propio.

El camino recorrido ha sido largo y las mejoras enormes después de tantos años de experiencia, pero podemos dividirlas en dos partes fundamentales:

  • Mejoras destinadas a la productividad y confort de la máquina
  • Mejoras destinadas al control y optimización de los inputs/costes de la explotación agrícola.

Mejoras de la maquinaria agrícola:

Desde la fabricación del primer motor diesel de John Deere hace hoy 100 años, se ha mejorado enormemente su eficiencia y rendimiento hasta llegar a los motores actuales que cumplen la exigente normativa TIER IV.

La tecnología encaminada al aumento de potencia ha permitido una mejoría exponencial del rendimiento con la incorporación de varios turbos, turbos de geometría variable, sistemas de inyección de alta presión common-Rail, cuatro válvulas por cilindro o materiales especiales resistentes a la fricción.

Por otro lado, la reducción de las emisiones ha obligado a prescindir de tecnologías como el Intercooler para poder usar válvulas de recirculación de gases, filtro de partículas y oxidaciones catalíticas con aditivos de urea que hacen que un tractor de hoy sea más de 100 veces menos contaminante que hace apenas 15 años.

Las cilindradas se han contenido porque con menos cubicaje se pueden conseguir mejores rendimientos o mayores potencias, pero la cámara de combustión sufre de una presión mayor que obliga al uso de materiales especiales, más resistentes y ligeros como el acero vermicular en las camisas o en los pistones del motor (Compact Grafite Iron).

En el futuro, las mejoras en la eficiencia de los filtros de partículas permitirán una reducción del tamaño de los filtros y unos ciclos de regeneración más cortos y distanciados en el tiempo.

En las transmisiones también se han producido enormes avances, desde la primera transmisión PowerShift presentada en 1983 hasta la Autopower/IVT del año 2001 se ha mejorado su comodidad y facilidad de manejo, sin olvidar la transmisión de doble embrague Direct Drive presentada en año 2011 que supone un avance en comodidad de transmisiones mecánicas sin saltos ni pérdidas de potencia entre las marchas y con una capacidad de retención inigualada por las transmisiones contínuas.

El último avance en la comodidad de manejo de las transmisiones es el nuevo COMMAND PRO, que unifica todas las funcionalidades habituales usadas en el tractor en un único mando de manejo secuencial completamente configurable y una transmisión infinitamente variable.

Si estas mejoras mecánicas aumentan el rendimiento de nuestras máquinas, no es menos importante la comodidad del operador, que ha dejado de lado un asiento de muelles en el que “botar” durante todo el día, por un asiento activo que “flota” sobre los baches o una cabina con suspensión que atenúa el constante movimiento de las máquinas en el campo. Y si esto no es suficiente, la suspensión configurable del eje delantero reduce al mínimo el impacto de los baches en nuestra espalda y mejora, además la capacidad de tracción y adherencia de la máquina.

Pero una máquina cada vez más potente y eficaz debe, además, respetar el suelo y su estructura para que, aunque se aumente el peso y capacidad de tracción no se compacte, y en eso, John Deere, es líder mundial con la mayor gama de tractores de bandas de goma de mundo.

Si durante los últimos 15 años hemos visto enormes mejoras en confort y rendimiento de los tractores, en los próximos años veremos aun más novedades. Ya hay máquinas industriales con cadenas cinemáticas hibridas, en las que un motor diesel, produce energía eléctrica de forma constante a motores eléctricos que mueven cada rueda de forma independiente, reduciendo las pérdidas de potencia propias de las transmisiones y permitiendo infinitas velocidades como en la Cargadora John Deere 944K de 540 CV, que dispone de 20.000 horas de garantía.

Si podemos producir energía eléctrica para mover mecanismos de servicio pesado, podemos enviar capacidad de movimiento a zonas alejadas del motor diesel evitando así, poleas y correas en cosechadoras ¿Se lo imaginan?

¿Y si, llegando un poco más allá, usásemos la energía eléctrica de nuestros paneles solares y molinos de viento para recargar las baterías de nuestras máquinas, eliminado el motor diesel? podríamos ser 100% eficientes sin depender del diesel, pero eso, que ya se intuye en automoción, es lo que quizá venga a largo plazo…

Mejoras destinadas al control y optimización de los inputs/costes de la explotación agrícola.

Hace 15 años que John Deere presentó su sistema de autoguiado prometiendo un ahorro global de gastos de un 14% al evitar los solapes y errores de tratamientos, y desde entonces no han cesado las evoluciones y mejoras en antenas, monitores y funcionalidades.

Si, de forma automática conseguimos mantener unas trazadas paralelas evitando los solapes en todas las maquinas con las que trabajamos, podemos también cortar la aplicación allí donde ya hemos tratado, con el control de secciones. Sólo el control de secciones permite un ahorro de costes de un 5%, pero esta capacidad sólo es posible si nuestro sistema de guiado es capaz de “comunicarse” con el apero, y para ello el lenguaje unificado de la gran mayoría de los fabricantes es el lenguaje ISOBUS.

Ya hay disponible en algunos mercados el corte de secciones boquilla a boquilla de nuestro pulverizador con dosis variable en cada boquilla para optimizar el tratamiento en curvas (Exact Apply), y la dosis y concentración variable de hasta 3 elementos sin mezclarlos con el agua en el tanque, permitiendo una aplicación a la carta tanto en dosis como en concentración en cualquier parte de nuestros campos (Direct Inyection).

¿por qué no hacer que el sistema de guiado memorice el trabajo que hacemos y cree una “documentación” de ese trabajo para poderla analizar? o, mejor aún, ¿cómo podríamos automatizar una dosificación variable de forma automática con una “prescripción” a la carta? ¿Cómo podemos “documentar” los datos de telemetría de nuestro tractor, con temperaturas, posiciones, niveles de combustible, etc. como en la formula 1?

Podemos así documentar (y hacer nuestro cuaderno de campo y de costes de forma automática desde el sistema de guiado), todo lo que hacemos en el campo, incluso la cosecha, porque las más modernas cosechadoras facilitan la documentación de los kg/Ha que procesan y su humedad, y las picadoras forraje además, facilitan un análisis en tiempo de real de la proteína, extracto seco, almidones, etc. de todo aquello que trocean para ensilar.

Gracias a John Deere y a Greentronics hoy también se puede documentar la cosecha de hortícolas y frutales: patata, cebolla, ajo, uvas, aceituna, etc. pueden documentarse y podremos ver desde la Web de MyJohnDeere.com dónde están las zonas más y menos productivas y actuar en consecuencia. Incluso podremos programar nuestra plantadora de frutales para definir un marco de plantación exacto en nuestra parcela.

Podemos saber la telemetría de nuestros tractores a través de JDlink, que nos envía la información a nuestro móvil, tablet u ordenador. Observando todos y cada uno de los movimientos durante los últimos 60 días.

Esta información y la toma de decisiones agronómicas que de ella se derivan, nos meten de lleno en la agricultura 4.0 de la mano de John Deere. Y si queremos que esa información llegue a nuestro cuaderno de campo de forma automática, sin errores humanos y con posibilidad de consultarlo desde nuestro móvil, tablet u ordenador ahora podemos hacerlo con JDlink y Visual Green, que incluso nos permite introducir los datos de forma manual si es que no tenemos sistema de guiado.

Toda esta información, que es mucha y muy útil, puede desbordar al agricultor, que además de cultivar la tierra debe ser gestor y saber de: abonos, ingeniería, semillas datos, prescripciones, drones, satélites, análisis de suelos, etc. Para evitar que todas estas cuestiones le desborden, John Deere y su amplia red de concesionarios pone a su disposición el departamento de “soluciones integradas”/FarmSight, que tiene una amplia preparación tecnica y puede darle un servicio completo en el tratamiento de sus datos.

Dentro de Soluciones Integradas, Comercial Agrícola Castellana ha desarrollado una sección específica para formación del agricultor que se llama “La universidad del campo” y que muestra, a nivel de usuario y de forma práctica, cómo debe usar el agricultor la amplia gama de tecnología disponible, desde su sistema de guiado hasta MyJohnDeere o Visual Green pasando por las transmisiones autopower y el motor.

En el futuro, y no demasiado lejos, las máquinas harán tratamientos a la carta y sólo sobre la mala hierba, reconociendo su silueta sobre el cultivo normal, y aplicando el producto químico de forma precisa, ahorrando más de un 75% del químico. Esto es el futuro de Blue River, de John Deere.

¿Quiere usted formar parte de la agricultura del futuro?

Déjenos ayudarle desde Comercial Agrícola Castellana porque sembramos futuro con usted.